• Rosmary Sánchez Zavala

No es no, consentimiento en niños


Todo sujeto debería gozar del derecho de ser quien posee la última palabra sobre lo que sucede con su cuerpo en las dinámicas sociales, especialmente en los límites que establecemos con los otros.

Sin embargo, la realidad es que desde muy pequeños les mostramos a los niños que sus cuerpos y el modo como se conectan con los otros a través de este no les pertenecen del todo y que las decisiones sobre estas dinámicas relacionales le competen a lo que como padres u otros adultos consideremos “justo”, “necesario” y hasta “inofensivo”.

De este modo, ignoramos lo que sienten, lo que piensan, los límites que desean poner frente a algunas personas, minimizando la importancia de su negativa y aconsejando, explicando, sermoneando o simplemente exigiendo den besos o se dejen besar, abracen o se dejen abrazar, permitan que otros los carguen y lleven a algún lugar o se dejen tocar de otros desde las mejillas hasta cualquier parte de sus cuerpos aunque ellos no se sientan dispuestos o cómodos ante eso.

Validamos el chantaje puesto en marcha por los otros y el condicionamiento emocional que anula la espontaneidad del niño y cercena su verdadera búsqueda a dar afecto a quien quiere y en el modo como este lo desea, transmitiendo ideas de tolerancia y aceptación frente al abuso de otros sobre ellos, “si no me das un beso me pongo triste”, “pobrecito el abuelo el quiere un abrazo”, “ve con tía, ella te va a dar el helado que quieres”, “deja que el primo te de un beso, el te trajo un regalo”. Estas negociaciones que se nos vendieron como inofensivas, nos llevan a perpetuar la creencia de que si nuestros hijos no responden afirmativa y afectivamente a los otros no serán amados o aceptados por ellos, abriendo en nuestros hijos patrones emocionales de indefensión frente a los otros. Cuando la realidad es que les vamos quitando de a poco el desarrollo recursos autoprotectores y gestión sobre su propio cuerpo, así como la validación de sus deseos y necesidades como punto focal primordial en el desarrollo del autoconcepto y autovaloración.

Bajo estas ideas, algunos niños acceden sin poner resistencia a estas solicitudes de los adultos y terminan consintiendo estas interacciones aunque les incomoden , aun cuando experimenten una profunda disociación entre lo que desean hacer y lo que hacen. La confusión sobre los límites de nuestro cuerpo, se nutre de la incongruencia parental que dejamos ver en estas interacciones con los otros. Esperando que los pequeños sepan y puedan decir NO a transacciones de tipo sexual explícito sobre su cuerpo, en especial aquellas que le incomoden, mientras validamos que el otro y hasta nosotros mismos invadimos su espacio personal, cruzando los límites del cuerpo, el tacto y los afectos.

Consentimos o aprobamos la apropiación del otro y hasta de nosotros mismos sobre el cuerpo de los hijos, desconectándonos de sus necesidades e incomodidades frente a estas interacciones, minimizando las habilidades de coregulación del niño sobre las dinámicas relacionales que establece con otros. La percepción de interacción sin consentimiento se robustece con el paso de los años, y puede llevar a los niños a sentir culpa al negarse a dar afecto o permitir que otros le toquen, mermando la sensación de malestar, que funciona como mecanismo protector y que les haría reaccionar en otros casos.

Claramente, ningún niño puede protegerse por sí mismo, siempre necesitará del acompañamiento del adulto, sin embargo es esencial reconocer nuestra mirada sobre estos consentimientos para actuar de manera oportuna frente a las situaciones en las que nuestros hijos sean vulnerados frente a un adulto que busca abusar de su poder de cara a los más pequeños y para ello, es vital entrenar nuestra mirada al no consentimiento de actos que invaliden los deseos y necesidades de nuestros hijos sobre su cuerpo.

Si estás experimentando estas situaciones, en nuestra web hay post nutridos sobre los temas por separado y si requieres acompañamiento, no dudes en consultarnos y pautar con nosotros una #ConsultaOnline. Escríbenos a info@mipsicomama.com para detalles del servicio.

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