• Rosmary Sánchez Zavala

Dedos en la nariz, ¿conducta normal, mal comportamiento o ansiedad?


Hablaba con unos padres en #consultaonline sobre la conducta de meterse los dedos en la nariz de su hijo de 5 años y diferenciábamos algunos aspectos sobre si es una conducta normal, un comportamiento poco beneficioso o un patrón de conducta ansiosa. En este post te dejo alguno de los elementos elaborados.

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Meterse los dedos y hurgarse la nariz es un impulso natural que inicia debido a que el moco seco crea una sensación de picazón y el niño puede incluso sentir que está bloqueando la capacidad para respirar, lo que le lleva -mas al niño en edad preescolar 3 - 6 años- a tomar este acto como una acción voluntaria y repetitiva que muchas veces termina en meterse el moco a la boca. Hurgarse la nariz puede ser también el resultado de aburrimiento, somnolencia, quedarse dormido, relajación. En la mayoría de los casos, la selección de la nariz es probablemente solo una fase y el niño eventualmente la superará.

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También es claro que aunque es una acción natural, muchos padres reaccionan ante ella lo que genera que la misma se transforme en un modo de comunicar necesidades emocionales no satisfechas (de mirada, escucha, conexión). Es aquí cuando el patrón natural de respuesta se transforma en un comportamiento poco beneficioso para el niño, ya que la acción voluntaria se hace con la intensión de sanar necesidades que sienten que no son cubiertas, liberando y expresando su necesidad de control y poder de este modo, es por ello que mamá o papá piden que no se hurguen la nariz y los niños muestran una actitud retadora - de oposición con esta acción, que aunque es inofensiva, resulta poco agradable y carece de aceptación social.

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Por otra parte los comportamientos repetitivos centrados en el cuerpo, son un conjunto de comportamientos habituales que utiliza el sujeto como modo de calmar las sensaciones de ansiedad que experimentan. El hurgarse la nariz, de manera repetitiva al punto de hacerse daño -romper las membranas o las fosas nasales- puede ser un modo de respuesta frente a la ansiedad que hace que el niño sienta “calma” frente a eso que siente que no puede hacer frente con otros recursos.

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Como parte de la línea de cambio de este patrón conducta, lo primero es identificar si estamos frente o no a una respuesta ansiosa. Y si es así, atender esta situación conectando con el niño y las respuestas mostradas, esto demandará trabajo individual y de acompañamiento. Si estamos frente a un patrón natural, pequeñas acciones como:


-Mostrar la manera de atender los mocos: usando toallitas, en un lugar privado, con las manos limpias, evitar comerlos.

-Recuerde que la mayoría de los niños tomarán conciencia del estigma social asociado con el hurgarse la nariz y, finalmente, dejarán de escoger, al menos en público.

-Atienda las necesidades emocionales de fondo y descentre su atención de la acción de hurgarse la nariz, en su lugar pregunte ¿te sientes bien?, ¿necesitas algo?, ¿estás aburrido?, o centrarse en lo que sus hijos están haciendo bien para mover la necesidad de atención.

Recuerda que si necesitas acompañamiento para este y otros temas relacionados a la crianza de tus hijos, desde la psicología, cuentas con el espacio de consultas online, pregunta por ello a través de info@mipsicomama.com.

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