• Rosmary Sánchez Zavala

Mi hijo, chupa (succiona) su ropa


Hace unos meses trabajé junto a unos padres en #consultaonline este comportamiento en su hijo de 8 años, que había iniciado desde los 2 años aproximadamente, hoy comparto con ustedes algunas de las elaboraciones allí citadas.

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Durante la primera infancia la boca es el principal órgano sensorial, de este modo, el acto de succionar o explorar objetos con la boca tiene para el bebé y niño (0-4años) una función nutritiva (succionar), además de brindar la sensación de seguridad, tranquilidad y placer; este proceso se denomina “succión no nutritiva”. Pero ¿qué sucede cuando el niño avanza en edad y consolida como conducta el chuparse la ropa (o a veces una manta)?. En este caso, en especial cuando la conducta es repetitiva e interfiere en el desempeño funcional, podríamos hablar de que el niño ha encontrado en está conducta un modo para hacer afrontamiento a las tensiones que surgen a nivel emocional, en especial a las cifradas en la percepción ansiosa de las situaciones o la necesidad de seguridad, acompañamiento y mimo.

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En un principio este hábito, puede sucederse de manera automática y refleja, pero conforme el niño crece, algunas situaciones que el niño percibe como amenaza (cambios, sensación de soledad o desatención, nuevas dinámicas, etc) pueden sostener la conducta, transformándola en solución al no venir acompañado de un proceso de autorregulación de la zona oral esperado para la edad. Otra variable importante a considerar es la maduración de conductas de búsqueda sensorial, donde el niño intenta, a través de este acto mantener un estado de alerta sensitivo, encontrar una respuesta a la ansiedad o estrés que percibe.

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Junto con estos padres, pusimos en marcha algunas formas para otorgarle sentido a la conducta, entenderla, validar las emociones que subyacen y a partir de allí encontrar nuevos modos de solucionar las tensiones que las emociones abrumadoras o las necesidades afectivas no nombradas producen.Entre las acciones que pusimos en marcha destacan:

-Iniciar una revisión de la dinámica del niño y su entorno.

-Hacerle consciente del acto y conectar con el niño otras formas de manejar lo que siente o comunicar las necesidades que percibe. Motivando de este modo otras formas para gestionar lo que siente y solucionarlo.

-Practicar diversas acciones que sacien la necesidad de exploración sensorial, morder objetos para morder, soplar, hacer burbujas, inflar, etc. De este modo, se va reconduciendo la experiencia sensorial a otros modos de conexión de lo oral con la autorregulación de la experiencia.

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Si requiere acompañamiento para manejar esta y otras situaciones asociadas a la gestión de las conductas en sus hijos en mipsicomama contamos con un espacio de consultas online, solicite información a través de info@mipsicomama.com

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